La volatilidad nos sirve habitualmente, como instrumento para cuantificar la variabilidad de un activo financiero durante un periodo determinado, en cierto modo nos permite cuantificar el riesgo de la operación.

 Para quién tenga nociones de estadística la volatilidad es la desviación estándar. La desviación estándar es la raíz cuadrada de la desviación cuadrática media de los precios respecto a la media aritmética.

 Podemos decir que la volatilidad nos señala el grado de oscilación de un activo financiero. A mayor volatilidad, mayores son las oscilaciones del precio, suele utilizarse como medida del riesgo en el mercado, a medida que aumenta el riesgo aumenta la volatilidad.

 No nos dice nada acerca de la tendencia del activo pero si sabremos cuán grandes son las oscilaciones de la cotización.
ACC VOLATIL
ACC MENOS VOLATIL
La volatilidad es muy útil en el mundo de las opciones, a mayor volatilidad, mayor precio en las primas de dichas opciones.

Habitualmente nos encontraremos ante tres posibles tipos de volatilidad:
1. Volatilidad histórica: Es la que hemos visto hasta ahora, la que ha tenido el activo subyacente en el pasado. Es conocida y se puede medir. Un mismo activo suele tener volatilidades similares para diferentes períodos de tiempo, aunque no siempre es así.
2. Volatilidad implícita: Representa el consenso de los participantes en el mercado. Se aproxima bastante al concepto de riesgo percibido por el mercado en el momento actual.
3. Volatilidad futura: Es la que podemos tratar de inferir que tendrá el activo subyacente en el futuro con más o menos éxito.
La volatilidad y la rentabilidad son las 2 principales variables para valorar cualquier inversión.
Próximamente publicaremos otro breve para inexpertos sobre la relación entre ambas como regla básica del los mercados financieros, la valoración positiva del riesgo y negativa de la volatilidad, así como la IMPORTANTE necesidad de la valoración de ambas para decidir cualquier inversión.