El Plan E, ¿adecuado uso de las arcas públicas?

7.999 millones corresponden al Plan E.

Existen 2 corrientes básicas en lo que a política económica se refiere, el Liberalismo (o Neoliberalismo) y el Keynesianismo (o Intervencionismo).

Desde una concepción simplista podríamos decir que los liberales confían en el mercado y los resultados del mismo, mientras que los keynesianos creen necesaria la intervención del estado para corregir los denominados “fallos de mercado”.

Lo que queremos exponer es que Keynes dijo que en un contexto muy depresivo la política monetaria (reducir tipos de interés) perdía la eficacia.

Keynes proponía una política activa de gasto público diciendo a modo de ejemplo que el gobierno debía poner obreros a cavar agujeros y detrás otros obreros a taparlos.

Su idea pasaba porque el gasto repercute en renta disponible para los obreros que consumen y mediante el efecto de los multiplicadores (tema que ya trataremos) se genera un incremento del PIB mayor que el propio gasto realizado por el Estado.

Lo que nos sorprende del famoso Plan E es que una parte relevante del mismo se haya destinado a aplicar de forma literal las teorías de Keynes.

No entendemos como todavía se aplican medidas del siglo pasado, ¿es que no tenemos la capacidad socio-política de idear nuevas medidas más allá que cavar y tapar zanjas?

Las entidades financieras cierran oficinas porque las había en exceso, las constructoras y los concesionarios altamente perjudicados por la crisis, y empleamos el dinero del Estado, de todos, en salvar estos sectores.

Es públicamente aceptado que el sector de la construcción era excesivo en España, así como los inmuebles estaban sobrevalorados, también todos hemos visto como en cosa de 5 o 10 años tener un AUDI o un BMW ha pasado a ser lo más normal en las clases medias, realmente hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.

Dar ayudas finitas en el tiempo, sean de un mes o doce, no son solución alguna. Del mismo modo que un gelocatil o una aspirina no curan nada, simplemente alivian unas horas el malestar, el Plan E no es más que un analgésico fiscal.

Lo que necesitamos son medidas que reconviertan el tejido económico de España con el fin de generar un cambio a largo plazo, lo cual es lógicamente más caro y complejo, así como no revierte resultado en 4 años y por tanto escapa a la duración del ciclo de poder político.

En lugar de eso tuvimos un plan cuya utilidad en el largo plazo es dudosa, si tenemos una de las crisis más fuertes a nivel mundial por la excesiva dependencia de ciertos sectores, no vamos a arreglarlo manteniéndolos de forma artificial mediante medidas temporales.

Un plan que consiste en llenar toda España de carteles para que se viera que el Gobierno de España estaba haciendo algo con la crisis. Publica La Vanguardia un cartel en el que se ve una obra cuyo coste es de 2.800 euros. Y de ese dinero, el cartel cuesta 1.500 euros. El coste del cartel ronda entre 1.500 y 1.900 euros, dependiendo de cómo este colocado.

Si se han aprobado 30.772 proyectos, suman 46.158.000 € en cartelitos…

FONDO LOCAL

DISTRIB PROY

Sólo un 13% de los 30.772 proyectos han tenido una duración superior a un mes. Del conjunto de los contratos acumulados, desde el mes de enero de 2009 hasta agosto, en el Régimen General de la Seguridad Social, el 87% es inferior a un mes de duración.

¡Un empleo y un contrato no son la misma cosa!

Eso sí el año que viene España tendrá las mejores aceras de Europa, e incluso con imaginación este podría ser un argumento para en el futuro atraer inversión exterior.

Muchos dijimos que el Plan E era realmente una medida bastante mal planteada, y que a largo plazo no aportaba nada bueno más que falsa confianza.

La pasada semana, el Consejo de Ministros aprobó el nuevo Plan E con una partida adicional de 5.000 millones de euros. Este nuevo marca como pilares básicos de actuación las siguientes áreas:

  • Inversiones en obras de desarrollo sostenible
  • Proyectos municipales de desarrollo sostenible relacionados con el medio ambiente, la innovación económica y las iniciativas sociales.
  • Un 20% destinado a  gasto corriente destinado la prestación de servicios educativos y sociales, principalmente la atención a personas en situación de dependencia. (con 1.000 millones de euros)

Realmente, leyendo los nombres de los pilares, parece que vemos un cambio en el enfoque del gobierno y parece que el destino del gasto va a ser algo más razonable, parece una reacción lógica.

Pero nos preguntamos:

¿Vamos a seguir gastando dinero abriendo zanjas? o ¿Realmente vamos a invertir en elementos que fomenten un desarrollo sostenible?

Desarrollo sostenible no es un concepto trivial, habrá que ver el destino efectivo de las inversiones que se realicen.

Así mismo no es suficiente destinar el dinero a fines o sectores sostenibles, como ya hemos dicho un empleo y un contrato no son la misma cosa, no se le puede llamar a eso desarrollar el empleo de forma sostenible, no al menos si la segunda parte del plan E se escribe por el mismo guionista que la primera.

Hasta Solbes dijo que se pueden hacer cosas más productivas. Claro que el señor Solbes no se quejó mucho en la primera edición del Plan, quizás el coger el aire estos meses le haya dado lucidez. Esta manera de frenar el paro, no nos lleva a ninguna parte.