S&P ha confirmado la nota AA+ de la deuda a largo plazo de España, pero rebajando la perspectiva de crédito, que pasa de “estable” a “negativa”, ante las previsiones de bajo crecimiento económico y la persistencia de un elevado déficit fiscal. Según indica Standard & Poor’s en su informe, esta nueva revisión deja abierta la posibilidad de un recorte de la calificación soberana de España en los dos próximos años.

“El cambio en la perspectiva se debe a nuestras expectativas de un crecimiento del PIB significativamente más bajo y a la persistencia de déficit fiscales elevados a medio plazo, a falta de esfuerzos de consolidación fiscal más agresivos y políticas más fuertes enfocadas a la mejoría de las perspectivas a medio plazo”, explica el informe de S&P.

Si el gobierno anuncia medidas concretas  con las que alcanzar “creíblemente” crecimientos del 2% o superiores de aquí a 2012,  “la presión a la baja sobre los ratings podría disminuir”.

También opinan sobre el déficit de nuestro país, añadiendo que el “manejable, aunque rápidamente creciente” endeudamiento del Estado, alcanzará el 67% del PIB en 2010. Lo de “manejable” lo habrán puesto para suavizar el golpe, simplemente suprímase y reléase….

S&P advierte que “en comparación con otros países, con su calificación, España se enfrenta a un prolongado periodo de evolución por debajo de sus pares, con una tendencia de crecimiento del PIB anual inferior al 1% debido al alto endeudamiento del sector privado (177% del PIB en 2009) y a un rígido mercado de trabajo“. Con esto nos avisan de la persistente amenaza de estancamiento y deflación por parte del paro, ralentizando el ritmo de crecimiento a medio plazo.

Tras conocerse la rebaja de perspectiva de la deuda, el diferencial del bono español con el bono alemán se ampliaba a 69 puntos básicos (su nivel más elevado desde julio),  mientras que el precio de los CDS (contratos de garantía frente a impagos de deuda) subía seis puntos básicos, de modo similar a como pasó en Dubái hace una semana.

Nuevamente se trata de un incremento de las primas de riesgo a raíz de la caída de confianza en un país y por tanto el aumento del temor sobre el impago del mismo, temor que se paga (y valora) mediante las primas de riesgo.

Como dijimos en un artículo sobre Dubái hace ya unos cuantos días (http://www.elorodesalomon.es/2009/11/27/el-efecto-dubai/) cabían tres escenarios:

“1. Que la corrección de valor en Divisas, mercados de Renta Fija, Variable y de Materias Primas, haya sido suficiente y ya no genere efectos directamente en los mercados.

2. Que aún quepa una corrección en las valoraciones, para ajustarlas a las nuevas primas de riesgo que solicitan los inversores, y por tanto, aún tengamos que asistir a algún recorte sin más trascendencia que el corto plazo.

3. Que se genere una cadena de desconfianza, que vaya más allá del propio efecto Dubai y contagie de pesimismo la percepción del riesgo en el resto de mercados. En este caso, correríamos el riesgo de estar asistiendo al inicio de una nueva crisis financiera.”

 Analizando estos escenarios casi dos semanas después, la situación actual hace pensar que de momento hemos pasado del escenario 1 al 2 y que era necesaria más corrección que la habida (aunque como habíamos recuperado los niveles actuales son parecidos a los de después de conocerse el “Efecto Dubai”).

Lo que ha sucedido en Grecia (http://www.elorodesalomon.es/2009/12/09/la-%e2%80%9cmoderna%e2%80%9d-tragedia-griega/) y el aviso para España podrían ser los primeros síntomas de un posibles contagio y por tanto de paso del punto 2 al 3.

Por nuestra parte sigue siendo poco probable, aunque es posible, que esto se convierta en Pandemia, pero hemos de reconocer que la situación actual merece del máximo respeto y cautela, vigilancia y si llegase a ser necesario cierre posiciones sin temblar (y con pérdidas si es necesario).