Para ganar dinero en bolsa existen dos formas básicas, la realización de plusvalías y el reparto de dividendo.
Las plusvalías son básicamente el aumento del precio de la acción (minusvalías si son pérdidas).
La inversión que trata de obtener plusvalías es la realización de operaciones de compra y venta de acciones según aumenta o disminuye su precio. La rentabilidad depende de la habilidad y del conocimiento del inversor.
El dividendo es la remuneración que otorgan las empresas a sus accionistas compensándolos por los buenos resultados que ha obtenido la empresa.
La inversión basada en el dividendo, aunque suele resultar menos rentable, es más segura. Hay empresas que son fieles en el reparto de dividendos. El accionista sabe que cada trimestre la empresa le dará una cantidad y con eso le basta.
Cuando una empresa paga dividendo no es que de su bolsillo pague a los accionistas sino que les compensa por el beneficio obtenido que se debe a sus accionistas.
Las empresas al obtener beneficios pueden distribuirlos o reinvertirlos, el dividendo no es más que el beneficio distribuido.
Así que el dividendo no es más que una parte del precio de esa acción, que se nos paga porque se decide distribuir parte de la empresa, de su beneficio no distribuido, y como ese dinero sale de la empresa hace que esta valga menos.
¿Cuánto menos? El importe del dividendo pagado.
Cuando cobramos un dividendo no estamos percibiendo otra cosa que un trozo de nuestra acción, y ello hace que el precio de la misma descuente ese trozo que le arrebatamos en forma de minusvalía.
Es decir, si poseemos una acción de 7€ y la empresa anuncia que repartirá un dividendo de 0,50€, pasarán esos 50 céntimos de la cuenta de valores a la cuenta corriente de cada accionista.
Al día siguiente la acción empezará a cotizar en 6.50€ y eso es lo que se debe considerar abrir plano, no con una caída de 0,50€.
Detectamos que algunos inversores compran acciones que al día siguiente repartirán dividendos. A este particular no se le recompensará con nada que no haya pagado. Se le devolverá una parte de lo que había desembolsado el día anterior, pues el precio ya incluía esos beneficios y se distribuyen.
La estrategia de inversión por reparto de dividendos solo tiene sentido cuando es a largo plazo. Por ejemplo, comprar a 5€ en enero y mantener hasta diciembre, que la acción ya vale 7,4€.
Si en Enero se reparte 1€ de dividendo, este correspondería en cierto modo al beneficio de ese año, y de nuestros 1,4€ de beneficio (de 5€ a 7,4€) percibiremos 1€ en forma de dividendo y quedará el título con una plusvalía de 0,4€.
Si bien antes de pagar dividendo algunos títulos se calientan, se debe a la falta de conocimiento de que los dividendos se descuentan matemáticamente del precio al día siguiente y si sube o baja ya depende de la sesión. Que no se generan en pocos días sino en periodos habitualmente anuales, cuando menos trimestrales y que comprar una semana antes del pago del dividendo no hace que percibamos este pues se descuenta del precio que progresivamente lo va incluyendo.




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