Hugo Chávez y la devaluación del Bolivar
La decisión del presidente venezolano, Hugo Chávez, de devaluar el bolívar e imponer un complicado régimen cambiario puede servir de parche para ocultar las crecientes grietas de la economía, pero también podría sentar las bases para la aparición de mayores problemas a largo plazo para el país productor de petróleo.
El nuevo sistema cambiario subraya las difíciles decisiones económicas y políticas que debe tomar Chávez, un populista que ha recurrido a un enorme gasto de fondos públicos, la nacionalización de industrias clave y controles cambiarios y de precios durante sus más de 10 años en el poder.
El alza de los precios del petróleo le concedió a Chávez enormes reservas de efectivo para sortear los problemas económicos durante gran parte de su presidencia. Pero ahora que el petróleo ya no se negocia a precios récord, la inflación se ha disparado y la economía está en recesión, la era de las decisiones fáciles se acabó. Esto podría tentar a Chávez a probar suerte con políticas cada vez más radicales.
La devaluación del bolívar representa un giro embarazoso para Chávez y la moneda que rebautizó como el “bolívar fuerte” hace dos años, cuando le quitó tres ceros a la vieja divisa y declaró una nueva era de fortaleza monetaria.
Con esta medida, la moneda venezolana sufrirá una devaluación importante, algo que tendrá su efecto directo en los ingresos, beneficios y dividendos de las empresas españolas que operan en Venezuela
El mandatario espera que los beneficios de una moneda más débil sean suficientes para contrarrestar una mayor inflación, que encarece las importaciones. El ministro de Economía y Finanzas, Alí Rodríguez, estimó que la devaluación podría añadirle cinco puntos porcentuales a la tasa de inflación, que actualmente asciende a 27%, una de las más altas del mundo.
Durante el fin de semana, surgieron señales de que la medicina aplicada por Chávez podría crear tantos apuros como los que pretende resolver, al provocar una ola de ansiedad que llevó a los venezolanos a acudir a las tiendas dispuestos a gastar el dinero que, según temen, dentro de poco no tendrá ningún valor. “No tiene sentido seguir guardando mis ahorros“, se lamentaba una consumidora de 28 años este domingo.
Desde febrero de 2003 está en vigor un régimen de control cambiario en Venezuela. Para administrar el régimen de control de cambios se creó la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI). Las empresas extranjeras que están debidamente registradas como inversores extranjeros tienen derecho a solicitar aprobación para adquirir divisas al tipo de cambio oficial a CADIVI.
A raíz de la devaluación las amenazas no se han hecho esperar y Chávez advirtió este domingo a los comerciantes venezolanos de que podría “quitarles” los negocios si aprovechan la devaluación del bolívar para especular con los precios. El mandatario ordenó convocar una reunión con la Guardia Nacional, el Ejército, Poder Comunal y otras fuerzas para confeccionar un plan contra la especulación.
La medida también beneficiaría a los tenedores de bonos denominados en dólares emitidos por Venezuela y PDVSA. La devaluación reduce la brecha de financiación del país de 7% a alrededor de 3% del Producto Interno Bruto, calcula Boris Segura, economista de Royal Bank of Scotland. “Son buenas noticias”, afirma.
Pero Telefónica (que tenía pendiente de repatriar 2.000 millones de dólares (1.377 millones de euros) en dividendos para cobrar de su filial en Venezuela.) no es la única afectada por esta política. Mapfre y BBVA también están expuestas a Venezuela. El banco que preside Francisco González tiene pendiente repartir unos 200 millones en concepto de dividendos.
Telefónica reiteró ayer su objetivo de beneficio por acción 2,10 para 2010, como respuesta ante la venta de acciones por parte de los inversores tras la devaluación del bolívar venezolano, que generarón caidas en el valor superiores al 3%, pues se estima que reducirá en más de la mitad los 2.000 millones de beneficios acumulados por la compañía en bolívares.
La empresa, además de mantener sus objetivos de corto y medio plazo, también mantiene su compromiso de incrementar el dividendo hasta 1,75 euros por título en 2012.
Vemos como la noticia generó ayer lunes un hueco bajista y además supuso la pérdida de la média móvil de 100 sesiones y la confirmación de la pérdida de la de 50 sesiones.
En caso de no recuperar de forma inminente (1 a 3 días) la média movil de 100 sesiones (amarilla), cerraríamos las posiciones en Telefónica, para esperar un recorte a corto plazo y volver a entrar, pues a medio largo plazo (y más con el renovado compromiso con el inversor) es un valor a tener en cartera.
En cuanto a Repsol, la empresa afirma que dicha devaluación tendrá un impacto mínimo en sus cuentas, puesto que la inmensa mayoría de sus ingresos se contabiliza en dólares, práctica habitual del sector. La cotización de Repsol no se vió demasiado afectada por la noticia.
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