Adjuntamos el texto utilizado el pasado martes en el programa Intradia de Intereconomía Cataluña

Los productos derivados

Los productos derivados son un instrumento financiero que lleva siglos funcionando. Su origen está en los mercados de materias primas, principalmente las agrícolas, y nació como una necesidad de cobertura de precios, básicamente para asegurar los precios de venta y por tanto dotar de estabilidad a los mismos, pues estos dependían de las cosechas y la madre naturaleza.

Hoy en día el volumen de derivados negociados con el fin de realizar coberturas (neutralizar un precio asegurándolo a futuro) es despreciable si lo comparamos con el fin especulativo (aprovecharlos para por ejemplo invertir a la baja.

Se llaman productos derivados pues Son derivados pues dependen de un subyacente, dan el derecho u obligación a comprar o vender un activo subyacente a un precio determinado en un plazo de tiempo determinado, marcan un pacto de compra venta futuro y planteamientos similares.

Pese a existir desde hace muchísimo tiempo, los derivados no son muy conocidos por el pequeño inversor ya que a los bancos no les interesa. ¿Por qué? Porque dejan menos comisiones. Muchas menos comisiones y por ello…. no es que no los recomienden sino que incluso ponen problemas a los clientes o ni siquiera los tienen entre su oferta comercial a particulares.

¿Cuál es la principal ventaja de estos productos? Pues que además de suponer menores comisiones tienen muchas utilidades:

- Cubrir carteas rápidamente y de forma barata, total o parcialmente.

- Ganar dinero tanto en mercados alcistas como bajistas.

- Apalancarnos y por tanto incrementar nuestro poder inversor.

En cuanto al funcionamiento exacto depende de los productos pues existen multitud de ellos, los principales productos derivados que se negocian son: futuros, opciones, warrants, certificados y recientemente cfd’s (contratos por diferencias). Próximamente podemos hablar sobre estos productos.

El concepto de Apalancamiento

El apalancamiento financiero es algo común e inherente a cualquier producto derivado, pues en éstos tan solo se nos exige desembolsar una pequeña parte de la inversión, respecto a la exposición al mercado que realmente estamos obteniendo (sea la prima en las opciones o la garantía en los futuros).

Dicho de otro modo, mediante una cantidad de dinero determinada podemos obtener exposición al subyacente mucho mayor a la cantidad invertida o retenida en concepto de garantía.

Dado que el dinero desembolsado es tan solo una pequeña parte de la inversión, los rendimientos gozan también de un efecto multiplicador en relación al dinero desembolsado, pero al mismo tiempo las posibles pérdidas también se verían amplificadas por que el apalancamiento supone el número de veces en que se incrementan la exposición y por tanto el resultado, alcista o bajista.

Cuándo nos apalancamos hay que tener siempre en cuenta que estamos invirtiendo un dinero que en realidad no tenemos o no hemos invertido en su totalidad. Por eso las rentabilidades que se pueden obtener son muy jugosas si se saben utilizar correctamente, pero nos arriesgamos a perder el 100% de la inversión en un corto plazo de tiempo.

Hay que estudiar a fondo los riesgos de la inversión que decidamos realizar pues estos varían notablemente respecto a las acciones, aunque sea por el efecto apalancamiento.

Muchas veces los inversores son animados a apalancarse mostrándole tan solo los suculentos rendimientos que podrían obtenerse sin tener en cuenta en muchos casos el componente del riesgo. Y en múltiples ocasiones ni tan siquiera saben que están apalancados.

Luego vemos a mucha gente escarmentada por los derivados y que tan solo sabe predicar el riesgo de los mismos pues ellos se escalabraron precisamente por no tener en cuenta el riesgo.

Como decía un profesor:

“Los derivados son como un bisturí, salvan vidas en manos de un médico pero pueden ser letales en manos de un asesino”

Otra característica de los derivados es que en cualquier momento podemos cortar la posición y con ella las posibles pérdidas.

Apalancarse es una opción muy interesante si se conocen los riesgos y las ventajas pero hay que ser conscientes en todo momento de lo que se está haciendo.

Nosotros, los inversores, utilizaremos el apalancamiento para aumentar nuestro poder de inversión, o bien para realizar coberturas, ahorrar comisiones o aprovecharnos de cualquiera de las ventajas que estos productos ofrecen (siempre conscientes del nivel de riesgo asumido, de forma intuitiva igual al riesgo del subyacente multiplicado por el apalancamiento)

Para calcular el grado de apalancamiento dividimos la exposición que nos permite el derivado (nominal del mismo) dividido entre el capital empleado en la estrategia, sea en efectivo o en derivados.

En un ejemplo sencillo si para una inversión de 10.000 € se nos pide una garantía de 1.000 € nos estamos apalancando 10 veces. Sí la inversión sube un 10% ganaremos un 10% sobre 10.000, lo cual son 1.000€ y por lo tanto el 100% de nuestra inversión.

De este modo con un apalancamiento de 10 veces, con una subida del subyacente del 10% ganamos un 100%, con una subida del 1% ganamos un 10%.

Actualmente un contrato del MINI IBEX supone que cada punto que varíe el Ibex nuestro futuro varía en 1€, ese contrato supone unas garantías de 1.300€. Por lo tanto si nos dan un “poder inversor de 10.300 con una inversión de 1.300 estamos apalancados casi 10 veces.