General Motors – Segunda oportunidad….No habrá una tercera!!!
Hagamos un poco de memoria
El hasta no hace mucho primer fabricante de automóviles del mundo, el gigante norte-americano General Motors, presentó a mediados de 2009 ante un tribunal de Nueva York la solicitud de insolvencia. Esta petición -a medio camino entre la suspensión de pagos y la declaración de quiebra- alertó al atento y a la vez controvertido Gobierno de Obama, el cual puso bajo su protección a la compañía: pocos en Estados Unidos estaban dispuestos a dejar caer y liquidar al gigante.
Con una inyección pública entorno a los 30.000 millones de $, la administración se convirtió en el principal accionista del grupo con una posición cercana al 60% del capital. Con esta maniobra se dio pistoletazo de salida a una profunda reestructuración necesaria para garantizar la viabilidad futura de la que fue una de las principales industrias del país.
El presidente Obama ratificó el carácter temporal de la operación y la no injerencia en la toma de decisiones operativas dentro de la compañía frente a… los incipientes vaticinios republicanos anunciando el abandono del capitalismo en Estados Unidos. A pesar de ser una “nacionalización temporal sin intervención” estableció reformas radicales como el cierre de 8 fábricas y 2.600 concesionarios y el despido de 21.000 trabajadores. Asimismo, aquellos empleados que conservasen su puesto de trabajo renunciaron a los incrementos de sueldo, a las pagas extra y al derecho de huelga por lo pronto hasta 2015, ¿medidas de Obama o de la cúpula directiva?
Finalmente lo que si está haciéndose realidad es lo de la temporalidad….. menos mal que el mercado gana al intervencionismo público.
General Motors abandonó el mercado bursátil en mayo de 2009 tras presentar la solicitud de insolvencia al ser incapaz de pactar con sus acreedores una reestructuración de su deuda. Parte de ésta es con sus trabajadores a través de seguros médicos y jubilaciones: con la intervención, los sindicatos accedieron a los recortes de costes y a las reformas a cambio de una posición preeminente en el accionariado.
Con todo, General Motors era un gigante con pies de barro. En los costes estaba su talón de Aquiles y esto se traducía en una lucha desigual frente a la competencia japonesa, con coches más baratos, y en la incapacidad de ofrecer vehículos más atractivos e eficientes.
La nueva salida a bolsa, materializada ayer, apuntaló el interés mostrado por la nueva General Motors (así gusta de clasificar al grupo por parte de sus gestores) entre los inversores superando el precio previamente establecido de la OPV (entre 26 y 29$) hasta los 33$. Después de todo, la OPV, valorada en más de 23.000 millones de $, tiene visos de convertirse en la que más fondos recauda de toda la historia, superando colocaciones del tamaño del Banco Agrícola de China.
Es importante destacar que General Motors, últimamente conocida bajo el eufemismo de “Govern Motors”, ha superado el primer peldaño de un proceso traumático que debe culminar con un saneamiento y proyección futura de la compañía, viabilizando de esta manera su estrategia y aportando valor a sus accionistas. De momento parece que éstos amparan las maniobras adoptadas.
Veamos a partir de ahora si la compañía sigue haciendo sus deberes….
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