La decisión del presidente venezolano, Hugo Chávez, de devaluar el bolívar e imponer un complicado régimen cambiario puede servir de parche para ocultar las crecientes grietas de la economía, pero también podría sentar las bases para la aparición de mayores problemas a largo plazo para el país productor de petróleo.

El nuevo sistema cambiario subraya las difíciles decisiones económicas y políticas que debe tomar Chávez, un populista que ha recurrido a un enorme gasto de fondos públicos, la nacionalización de industrias clave y controles cambiarios y de precios durante sus más de 10 años en el poder.

El alza de los precios del petróleo le concedió a Chávez enormes reservas de efectivo para sortear los problemas económicos durante gran parte de su presidencia. Pero ahora que el petróleo ya no se negocia a precios récord, la inflación se ha disparado y la economía está en recesión, la era de las decisiones fáciles se acabó. Esto podría tentar a Chávez a probar suerte con políticas cada vez más radicales.

La devaluación del bolívar representa un giro embarazoso para Chávez y la moneda que rebautizó como el “bolívar fuerte” hace dos años, cuando le quitó tres ceros a la vieja divisa y declaró una nueva Más >